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Cobre en máximos históricos: por qué los relaves dejaron de ser un pasivo y pasaron a ser la próxima mina

Foto del escritor: Carlos briceño
Carlos briceño
21 ago
3 min de lectura

En agosto de 2026 el cobre tocó un máximo histórico de US$ 6,59 la libra en la Bolsa de Metales de Londres, cerrando la semana con su séptima alza consecutiva. Cochilco ya proyecta un promedio de US$ 5,95 la libra para todo 2026 —un 39% por sobre el mismo período de 2025— y el mercado global no ve techo claro en el corto plazo. Pero hay una paradoja incómoda para la minería chilena: mientras el precio sube, la producción baja. Y ahí es donde algo que durante décadas se trató como pasivo ambiental —el relave— empieza a mirarse como la próxima mina.


Un mercado que empuja el precio desde varios frentes


El repunte no es un capricho especulativo, tiene fundamentos. Cochilco y los principales bancos de inversión coinciden en los mismos motores: demanda sólida de la transición energética, electromovilidad e inteligencia artificial (los centros de datos y las redes eléctricas concentrarán, según Goldman Sachs, más del 60% del crecimiento de la demanda de cobre hasta 2030), y restricciones de oferta que se repiten en varios continentes a la vez: recortes de producción de Antofagasta Minerals y BHP en Chile, retrasos en Grasberg (Indonesia) y Kamoa-Kakula (Congo), y escasez física de cátodos en Europa.

Para Chile, la noticia es agridulce. Cochilco estima que la producción nacional cerrará 2026 en 5,27 millones de toneladas, una caída de 2,6% respecto a 2025, arrastrada por el menor desempeño de Codelco, Escondida y Spence. En otras palabras: el país que fija el precio de referencia mundial está produciendo menos justo cuando el mercado paga más por cada libra.


La respuesta está bajo tierra (y ya estaba ahí)


Chile genera cerca de mil millones de toneladas de relaves al año y acumula 795 depósitos en nueve regiones, de los cuales 475 están inactivos y 176 abandonados, según Sernageomin. Durante años se gestionaron solo como riesgo —estabilidad física, cierre, remediación—. Hoy el Ministerio de Minería los puso al centro de su Agenda de Relaves 2025-2026, con tres ejes: mejor caracterización e inventario, incentivos a la remediación de depósitos abandonados, y reprocesamiento de lo que aún contienen valor.


Y el valor es real, no teórico: Minera Valle Central reportó que el 8% de la producción de la División El Teniente de Codelco el último año provino de la extracción en relaves. En paralelo, proyectos como el de la Universidad de Atacama están demostrando que de un mismo depósito se puede recuperar cobalto, magnetita y materiales para la construcción, además de cobre remanente. El relave dejó de ser el final de la cadena de valor minera; es, cada vez más, su reinicio.


Lo que hace posible reprocesar: caracterizar antes de decidir


Ningún proyecto de valorización de relaves parte sin una pregunta previa: ¿cuánto cobre queda realmente ahí, en qué mineral está y qué tan liberado está de la ganga? Sin esa caracterización geoquímica y mineralógica, reprocesar es una apuesta a ciegas —y en un mercado donde cada punto de ley importa, ninguna operación puede darse ese lujo.

Es exactamente el terreno donde trabajan los equipos que TECHCORP lleva 25 años poniendo en manos de la minería chilena:


  • XRF portátil (TrueX 860): resultados de composición elemental en 30 segundos, directo sobre testigo, roca o relave, sin preparación de muestra. Permite mapear leyes de cobre en un depósito completo con georreferencia GPS integrada a sistemas GIS.

  • SEM de sobremesa y de laboratorio (EM-40 y CX-200K): identifican en qué mineral está atrapado el cobre y qué tan liberado se encuentra de la matriz, información crítica para decidir si un relave es económicamente reprocesable.

  • OES portátil y de laboratorio (línea Metavision): control de calidad de concentrados y aleaciones a lo largo de todo el proceso, desde la caracterización inicial hasta el producto final.


En un ciclo donde el precio premia a quien produce más rápido y con mejor información, la diferencia entre un relave que sigue siendo pasivo y uno que se convierte en mina secundaria suele estar en la calidad del dato de terreno.


El momento es ahora


El cobre no va a esperar a que Chile resuelva su cuello de botella de producción, y los relaves no se van a caracterizar solos. Si tu operación está evaluando el potencial de sus depósitos —o simplemente necesita mayor certeza de ley antes de tomar decisiones de inversión— conversemos sobre qué equipo se ajusta a tu escala y tu terreno.


Contáctanos para agendar una demostración de TrueX, EM-40, CX-200K o la línea Metavision aplicada a tu caso específico.

 
 
 

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