top of page

Mineralogía automatizada en Chile: por qué el sistema más caro no siempre es la mejor decisión técnica

Foto del escritor: Carlos briceño
Carlos briceño
25 ago
11 min de lectura

Con la ley media del cobre chileno en 0,62% y Cochilco recortando la producción de 2026 a 5,27 millones de toneladas, saber qué mineral hay dejó de ser un lujo de laboratorio de investigación. La pregunta es cómo llegar a esa información sin inmovilizar el presupuesto completo de un laboratorio en un solo equipo dedicado.

El problema no es la ley. Es lo que la ley esconde


El dato que todos citan es conocido: según el Consejo Minero, la ley media ponderada del cobre en Chile pasó de 1,13% en 2002 a 0,62% en 2024 — una caída cercana al 45% en poco más de dos décadas.

Lo que ese número no dice es lo importante. Procesar el doble de roca para obtener el mismo cobre fino no solo encarece la operación: cambia la naturaleza del problema metalúrgico. A menor ley, la recuperación se vuelve más sensible a variables que antes quedaban dentro del margen de error:


  • La liberación: si la calcopirita sigue encapsulada en ganga a la granulometría de molienda actual, no flota, aunque el análisis químico diga que el cobre está ahí.

  • La mineralogía de la ganga: arcillas como caolinita, illita o esmectita consumen reactivo, aumentan la viscosidad de la pulpa y degradan la selectividad.

  • Las fases penalizadas: la enargita y la tenantita aportan cobre y arsénico en la misma partícula. La química te dice cuánto arsénico hay; solo la mineralogía te dice si es separable.


La presión no es teórica. En su informe del 11 de agosto de 2026, Cochilco elevó su proyección de precio del cobre a US$5,95 la libra para 2026 (desde US$5,55) y simultáneamente recortó la producción chilena a 5,27 millones de toneladas, un 2,6% menos que 2025, atribuyendo el primer semestre débil a caídas en Codelco y BHP, interrupciones operacionales y disminución de la ley del mineral. La recuperación proyectada para 2027 —5,55 Mt, +5,2%— depende en buena medida de que las plantas existentes recuperen eficiencia, no de que aparezcan yacimientos nuevos de alta ley.


A eso se suma el costo energético. Cochilco proyecta que entre 2025 y 2034 la producción de cobre crecerá 8,3% mientras el consumo eléctrico minero subirá 20,2%, y que el proceso de concentración llegará a representar el 55% de la electricidad del sector. Cada punto de sobre-molienda evitado tiene, hoy, un precio explícito en la cuenta de la luz.

En ese escenario, la mineralogía automatizada dejó de ser una herramienta de investigación y pasó a ser un instrumento de control de proceso.


Qué entrega realmente un sistema de mineralogía automatizada


Un análisis químico —XRF, ICP, absorción atómica— entrega concentraciones elementales. Es rápido, barato y necesario, pero responde una sola pregunta: cuánto hay.

La mineralogía automatizada responde otras cuatro, que son las que gobiernan la recuperación:


  1. Mineralogía modal: qué fases minerales están presentes y en qué proporción másica.

  2. Grado de liberación: qué fracción de cada mineral valioso está libre, y qué fracción está bloqueada o mixta.

  3. Asociaciones minerales: con qué está pegado cada grano — si el oro está en pirita o en arsenopirita, si el cobre está en calcopirita o en enargita.

  4. Distribución de tamaño de grano: a qué granulometría se libera efectivamente cada fase.


Técnicamente, el proceso funciona así: el microscopio electrónico de barrido (SEM) genera una imagen de electrones retrodispersados (BSE), donde el brillo de cada partícula es función de su número atómico medio. El software segmenta la imagen en granos discretos según ese contraste, dispara el haz sobre cada grano, adquiere un espectro EDS de rayos X, y lo clasifica contra una base de datos de composiciones minerales. El resultado no es una foto: es una tabla con decenas de miles de granos clasificados, con su área, su perímetro, sus vecinos y su fase asignada.


La diferencia con el mapeo píxel por píxel tradicional es de órdenes de magnitud en velocidad, porque la metodología guiada por BSE analiza granos discretos en lugar de barrer cada punto de la imagen.


El cuello de botella chileno: el costo de entrada


Aquí está el problema práctico. Los sistemas de mineralogía automatizada dedicados —la categoría a la que pertenecen QEMSCAN, MLA, TIMA y equivalentes— fueron diseñados con configuraciones optimizadas para throughput extremo: múltiples detectores en paralelo, arquitecturas específicas, software cerrado sobre esa aplicación.


Son excelentes en lo que hacen. Y en operaciones de altísimo volumen —una planta que procesa cientos de muestras semanales de forma continua— esa arquitectura se justifica sin discusión.


Pero la mayoría de los laboratorios chilenos no está en ese escenario. Universidades regionales, laboratorios de faena, consultoras geometalúrgicas, centros de I+D y empresas de servicios analíticos enfrentan una realidad distinta: necesitan mineralogía automatizada confiable, pero también necesitan que el mismo equipo sirva para análisis de fallas, caracterización de materiales, control de calidad, docencia y proyectos de investigación que no tienen nada que ver con minerales.


Un sistema dedicado, en ese contexto, produce una situación incómoda: una inversión de capital muy alta, con una tasa de utilización real baja, y sin capacidad de absorber trabajo de otros departamentos. El equipo queda subutilizado y el retorno se estira.

La ruta escalable: SEM COXEM + Oxford Instruments AZtec


La alternativa consiste en construir la capacidad de mineralogía automatizada sobre una plataforma SEM de propósito general, y escalar el software por etapas según lo exija el proyecto.

En esta arquitectura, cada fabricante aporta lo que hace bien:

  • COXEM (Corea del Sur) aporta la base instrumental: microscopios electrónicos de barrido con imagen SE/BSE, presión variable, platinas motorizadas, análisis de áreas extensas y compatibilidad con EDS, EBSD y STEM.

  • Oxford Instruments aporta el motor analítico: detectores SDD de las series Xplore y Ultim, y la suite de software AZtec, que es el estándar de facto en microanálisis por EDS.

La clave es que el software se compra por etapas, no de una vez:


Etapa 1 — SEM + EDS con AZtecLive


Análisis químico en tiempo real sobre la imagen electrónica. El operador navega la muestra y ve simultáneamente la imagen, los mapas de rayos X en vivo y el espectro. Oxford lo llama navigation by chemistry: se busca la fase de interés por su química, no por instinto visual.

En la configuración AZtecLiveLite con detector XploreCompact (sensor de 30 o 65 mm²), las especificaciones publicadas son: rango de detección de B(5) a Cf(98), resolución Mn Kα < 129 eV a 50.000 cps, tasa máxima de entrada superior a 1.000.000 cps y tasa cuantitativa superior a 100.000 cps.

A esta etapa se le puede sumar TruMap, la corrección de solapamiento espectral y fondo de Oxford. No es un detalle cosmético: en un mapa estándar, las distribuciones de azufre y plomo pueden verse idénticas por solapamiento de líneas, y TruMap revela la distribución real. Para Chile esto importa de forma muy concreta en el par molibdeno–azufre (S Kα con Mo Lα) y en tierras raras (líneas L y M de lantánidos).


Etapa 2 — AZtecFeature


Análisis automatizado de partículas. El sistema caracteriza miles de partículas, inclusiones o features por hora, sin operador. Sobre esta base corren módulos especializados: AZtecSteel (inclusiones no metálicas en acero, relevante para CAP y la industria siderúrgica), AZtecClean (limpieza técnica de componentes según normas industriales), AZtecAM (polvos para manufactura aditiva) y AZtecGSR (residuos de disparo — aplicación forense, relevante para laboratorios de criminalística).

Ese último punto no es anecdótico: es exactamente el tipo de utilización cruzada que un sistema dedicado no puede ofrecer.


Etapa 3 — AZtecMineral + GrainAlyser2


La capa de mineralogía propiamente tal. AZtecMineral automatiza la adquisición de datos EDS e información morfológica de materiales geológicos. Su motor de postprocesamiento, GrainAlyser2, permite clasificar contra una base de datos con más de 4.000 composiciones minerales, y generar los entregables que la geometalurgia necesita: mineralogía modal, curvas de liberación, distribución de tamaño de grano y asociaciones.

El punto financiero de esta arquitectura es simple: un laboratorio puede partir en la Etapa 1 con una inversión mucho menor, generar valor desde el primer mes en análisis químico e imagen composicional, y escalar a mineralogía completa cuando el proyecto —o el financiamiento— lo permita.


Unity BEX: lo que cambió en 2026


La novedad técnica más relevante del ecosistema Oxford es el detector Unity, el primer detector BEX del mercado: combina en un solo sensor la señal de electrones retrodispersados y de rayos X (Backscattered Electron + X-ray), adquiridas simultáneamente.

El resultado práctico es una imagen a color de alta resolución con información elemental incorporada, generada a la velocidad y en las condiciones de operación de una imagen electrónica convencional —barrido rápido, corrientes de haz relativamente bajas—, gracias a un diseño de sensor dual ubicado bajo la pieza polar que maximiza la colección de señal y elimina el sombreado típico de los detectores tradicionales.

Dos capacidades importan para minería:


  • Modo Cartography: barrido automático de la muestra completa en minutos, con colección de hasta 10.000 campos. Permite hacer un reconocimiento rápido de toda la briqueta antes de decidir dónde hacer el análisis fino, o generar un dataset de "muestra virtual" de alta resolución para analizar después.

  • Operación en presión variable: el detector funciona bajo condiciones convencionales, incluido el modo de presión variable, lo que evita preparaciones costosas en muestras no conductoras.


Oxford reporta mejoras de productividad superiores a 100x respecto de los métodos tradicionales en sus pruebas. La lógica es directa: el flujo convencional de microanálisis es secuencial y depende del instinto del operador para elegir dónde mirar —buscar el área de interés, optimizar el SEM, adquirir imagen, adquirir espectro, confirmar. Entre esas áreas seleccionadas no se recoge dato alguno, así que no hay garantía de que una anomalía relevante no haya pasado desapercibida. Con BEX y Cartography, la búsqueda deja de ser instintiva y pasa a ser exhaustiva.


La configuración ya existe físicamente: un COXEM CX-300 con detector Unity BEX y Xplore 30 montados simultáneamente. En Chile está disponible bajo pedido, vía importación, a través de TechCorp como representante de COXEM.


Qué equipo para qué laboratorio



EM-30N

EM-40

CX-200K

CX-300

Formato

Sobremesa

Sobremesa

Tamaño completo

Tamaño completo

Resolución espacial

< 5 nm

< 5 nm

< 3 nm

< 3 nm

Aumento (pantalla)

15x – 150.000x

13x – 250.000x

9x – 500.000x

9x – 500.000x

Voltaje de aceleración

1 – 30 kV

1 – 30 kV

1 – 30 kV

1 – 30 kV

Platina

3 ejes (X/Y 35 mm, tilt 0–45°)

Motorizada 3 ejes (X/Y/Z 40 mm)

Motorizada 5 ejes (X/Y/Z 60 mm, R 360°, T −20–90°)

Motorizada 5 ejes (X/Y 100 mm, Z 60 mm)

Modos de vacío

HV, LV*

HV, LV*, VP* (10/20/30 Pa)

HV, LV*, VP*

HV, LV*, VP*

Dimensiones / peso

400 × 630 × 600 mm, 85 kg

315 × 560 × 580 mm, 81,5 kg

640 × 682 × 1.432 mm, 200 kg

640 × 690 × 1.460 mm, 200 kg

Opciones analíticas

BSE, EDS, EBSD, STEM

BSE, EDS, EBSD, STEM

EBSD, STEM

EBSD, STEM

* Configuración opcional.

Toda la serie corre sobre la interfaz NanoStation 5.0, con enfoque automático de aproximadamente 3 segundos, brillo y contraste automáticos, mezcla de señales SE/BSE y mapeo panorámico (Panorama v2).

En términos de decisión:


  • EM-30N y EM-40 son la puerta de entrada. Sobremesa, sin requerimientos de refrigeración líquida ni gases externos, con resolución suficiente (<5 nm) para caracterización de partículas y análisis de liberación en granulometrías de planta. El EM-40 agrega presión variable de tres niveles, platina motorizada en Z y compatibilidad con EBSD compacto.


  • CX-200K es el estándar de laboratorio serio: resolución <3 nm, 500.000x, platina motorizada de 5 ejes con rotación y tilt, y módulo de protección contra el aire.


  • CX-300 está orientado a áreas grandes: platina de 100 × 100 mm, NaviCam y ChamberCam, y un flujo de trabajo específico para clasificación sistemática de nanopartículas sobre superficies extensas (filtros de membrana, secciones pulidas grandes). Es la plataforma natural para Cartography con Unity.


Cinco problemas chilenos que esto resuelve


1. Arcillas y pérdida de recuperación en flotación. Identificar y cuantificar caolinita, illita y esmectita en la alimentación permite anticipar consumo de reactivo y problemas de reología antes de que aparezcan en la ley de cola.


2. Arsénico: enargita y tenantita. Chile aprobó el 14 de agosto de 2025 una nueva norma de emisión para fundiciones de cobre y fuentes emisoras de arsénico, que exige capturar al menos 95% del azufre y arsénico en fuentes existentes desde su publicación, subiendo a 96% a los tres años y a 98% a los nueve años, con fuentes nuevas obligadas al 99,5%. Saber si el arsénico está en enargita separable por flotación diferencial o disperso en la matriz sulfurada define si un concentrado es vendible sin penalización, y a qué costo.


3. Molibdeno y el solapamiento espectral. En el circuito Cu-Mo, la cuantificación fiable de molibdenita exige corregir el solapamiento de S Kα con Mo Lα. Sin corrección de fondo y solapamiento, los mapas mienten.


4. Oro refractario. Distinguir oro libre —recuperable por cianuración convencional— de oro encapsulado en pirita o arsenopirita cambia por completo la ruta de proceso y la evaluación económica del yacimiento. La mineralogía automatizada localiza y clasifica esas fases brillantes en matrices complejas de forma sistemática, no por suerte.


5. Litio y muestras sensibles al aire. Los materiales de salar, los polvos de cátodo y ánodo, y en general las fases litiadas se degradan por exposición atmosférica. Aquí el diferencial no es el detector sino el módulo de protección contra el aire de COXEM: caja de guantes con atmósfera inerte de nitrógeno o argón, portamuestras sellado y pulidor por haz de iones IP-10K para preparar cortes transversales sin que la muestra toque el aire antes de entrar al SEM.


A esto se suman dos frentes que están creciendo rápido en Chile: la caracterización de relaves con vistas a reprocesamiento y a evaluación de drenaje ácido (donde el dato relevante es cuánta pirita hay y en qué estado), y la exploración de tierras raras, donde la clasificación de monacita y bastnäsita depende críticamente de la corrección de solapamiento de líneas L y M.


El eslabón que se subestima: la preparación de muestras


Un punto que conviene decir sin adornos: la mineralogía automatizada es tan buena como la briqueta que se le pone adelante. Una superficie mal pulida, con relieve diferencial entre fases duras y blandas, produce artefactos de contraste BSE que el software clasificará obedientemente como mineralogía real.

Por eso el ecosistema incluye equipos de preparación —el recubridor por pulverización catódica SPT-20 (blancos de Au, Pt o Pt-Pd, cámara de Ø100 mm, tiempo de recubrimiento de 10 a 300 s) y el pulidor por haz de iones IP-10K—. Cualquier evaluación de un sistema de mineralogía automatizada que no considere el presupuesto y el flujo de preparación está incompleta.


La ventana de financiamiento: FONDEQUIP


Para el mundo académico y los centros de investigación chilenos, el mecanismo habitual es FONDEQUIP de ANID. El XV Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano 2026 cerró el 30 de julio de 2026, con un financiamiento máximo de $400.000.000 por proyecto y un costo mínimo de equipamiento de $50.000.000. Los resultados se esperan para diciembre de 2026.

Dos observaciones prácticas para quien esté planificando:


  • Si su institución postuló, diciembre define el escenario. Conviene tener las cotizaciones técnicas actualizadas y los plazos de importación estimados antes de esa fecha.

  • Si no alcanzó a postular, la arquitectura escalable tiene una ventaja concreta: un SEM con EDS ya operativo puede después recibir el módulo de mineralogía como accesorio para equipamiento existente, que es una de las categorías que estas convocatorias contemplan.


Qué preguntar antes de comprar


Si su laboratorio está evaluando entrar a mineralogía automatizada, estas son las preguntas que separan una buena decisión de una cara:

  1. ¿Cuántas muestras al mes, realmente? Si son cientos y de forma sostenida, evalúe seriamente un sistema dedicado. Si son decenas, la plataforma escalable casi siempre gana en retorno.

  2. ¿Qué otros usos tendrá el equipo? Análisis de fallas, materiales, docencia, control de calidad. Cada uso adicional mejora la utilización y acorta el payback.

  3. ¿Qué necesito hoy y qué en tres años? Comprar AZtecMineral el día uno cuando el problema real de este año es control de calidad de concentrado es una inmovilización innecesaria de capital.

  4. ¿Está presupuestada la preparación de muestras? Pulidora, recubridor, eventualmente pulidor iónico.

  5. ¿Quién da el soporte y dónde está? En equipos importados, el tiempo de respuesta ante una falla de columna o de bomba es la diferencia entre una semana perdida y un trimestre perdido.


En síntesis


La caída sostenida de las leyes en Chile hizo que la mineralogía dejara de ser una disciplina de respaldo para volverse parte del control de proceso. Pero el modo tradicional de acceder a ella —un sistema dedicado de altísimo costo, de una sola aplicación— deja fuera a una porción grande de los laboratorios que hoy más la necesitan.

La combinación SEM COXEM + Oxford Instruments AZtec propone otra ruta: partir con una plataforma multipropósito robusta, generar valor desde el primer día en análisis químico e imagen composicional, y escalar hacia mineralogía automatizada completa cuando el proyecto lo justifique. No es el sistema más grande. En muchos casos, es el correcto.

TechCorp es representante en Chile de COXEM (microscopía electrónica de barrido), LANScientific (XRF), Metal Power Analytical (OES) y Proto Manufacturing (XRD), con más de 25 años de trayectoria en soluciones analíticas para minería, metalurgia, medio ambiente e investigación.


 
 
 

Comentarios


bottom of page